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Blas Infante Pérez – Padre de la Patria Andaluza

Blas Infante
Blas Infante

Blas Infante Pérez, recordado hoy como el Padre de la Patria Andaluza, nació el 5 de julio de 1885 en la calle Carrera de Casares, cuyo corazón histórico alberga hoy con orgullo un museo dedicado a su vida y obra. Fue hijo de Luis Infante Andrades y Ginesa Pérez Romo, una próspera familia de agricultores profundamente arraigada a las tradiciones del campo andaluz.

A los 11 años, Infante dejó Casares para asistir a un internado en Archidona, Málaga. En 1902, ingresó en la Facultad de Derecho de la Universidad de Granada, completando su carrera en solo dos años —un logro notable— antes de formarse para ser notario. Su primer destino llegó en 1910, en el pueblo de Cantillana, cerca de Sevilla.

Fue en Sevilla donde la vida intelectual y política de Infante comenzó a florecer. Al unirse al Ateneo de Sevilla, se involucró con el movimiento del Andalucismo Culturista, un círculo de pensadores y activistas dedicados a celebrar y revivir la cultura e identidad andaluza. Este entorno inspiró su primera obra importante, El Ideal Andaluz, que exponía su visión de orgullo regional, autonomía y reforma socioeconómica.

Infante llegó a fundar el Centro Andaluz en Sevilla, una plataforma cultural y política orientada a promover sus ideales regionalistas. Para 1918, se postulaba a cargos en el distrito de Gaucín (entonces parte de Casares) y en Sevilla, representando a la Candidatura Democracia Andaluza.

Desde 1922, Infante ejerció como notario en Isla Cristina (Huelva), donde escribió gran parte de su obra posterior. En 1930, se trasladó a Coria del Río, donde construyó su querida casa, Dar Al-Farah (“Casa de la Felicidad”), reflejo de su fascinación por la herencia morisca de Andalucía. Su hogar se convirtió en un lugar de encuentro de intelectuales, artistas y aliados políticos.

Durante la Segunda República Española, la actividad política de Infante se intensificó. En 1931, se presentó nuevamente a elecciones, esta vez con la Candidatura Republicana Revolucionaria Federalista Andaluza. También impulsó la transformación de los Centros Andaluces en las Juntas Liberalistas de Andalucía, rejuveneciendo la campaña por la autonomía regional y promoviendo un proyecto de Estatuto de Autonomía para Andalucía, décadas antes de que se materializara.

El sueño de Infante era dignificar Andalucía, no solo política sino también cultural y espiritualmente. Buscó rescatar la historia de la región del olvido, defendiendo su herencia árabe, judía y cristiana como fuentes de unión y no de división. Su inquietud y su defensa no pasaron desapercibidas.

En la noche del 10 de agosto de 1936, poco después del estallido de la Guerra Civil española, el Infante fue arrestado en su casa por fuerzas nacionalistas. Alrededor de las once de la noche, lo llevaron en un camión por la carretera de Carmona, a las afueras de Sevilla. En el kilómetro cuatro, en la sofocante Noche de San Lorenzo, fue ejecutado por un pelotón de fusilamiento. Tenía 51 años.

Andalucia crest

El legado perdurable de Blas Infante reside en los símbolos que legó a Andalucía. Escribió la letra del Himno de Andalucía, que puso música José del Castillo, inspirándose en el canto del Santo Dios que los campesinos entonaban durante la siega. Para el escudo, adoptó la figura de Hércules entre dos leones, basándose en el antiguo mito de Hércules Fundador, e inscribió el lema: “Andalucía por sí, para España y la Humanidad”.

La bandera verde, blanca y verde de Andalucía, que todavía se ondea con orgullo hoy en día, también tenía sus raíces en la tradición local: los colores de la bandera de las mujeres de Casares durante la Comuna del siglo XIX. Infante las describió como símbolos de la fértil campiña andaluza, la pureza de sus pueblos, la flor del limonero y la esperanza de un futuro mejor.

Tal vez sus propias palabras capturan mejor su apego a su lugar de nacimiento:

“Mi aldea está allí, en la extremidad de una ladera del sur, anidada como un aguilucho en las alturas de una roca avanzada, siempre de cara a los escarpes de África a través del Estrecho, sintiendo el estímulo del mar interior en su costa que ruge dulcemente en días de calma.”

Hoy en Casares, Sevilla y en toda la región, Blas Infante es recordado no solo como político e intelectual, sino como un visionario que dedicó su vida a dar voz a Andalucía. Su cumpleaños, el 5 de julio, se marca con homenajes y sus ideales permanecen entrelazados en el tejido de la identidad andaluza. en días de calma.

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